“I will show you fear in a handfull of dust” T. S. Eliot
La carretera es una línea gris de asfalto, emborronada por la polvareda que levanta un vehículo blindado. Dentro, el último de mi fakción; capturado y conducido al matadero, al desgüace.
Los baches de la carretera nos hacen dar bandazos de un lado a otro. Quienes me custodian apenas pronuncian palabra, quizás están transfiriéndose información por medio de enlaces vía radio, o simplemente son tan jodidamente aburridos que no tienen nada que decir.
Sentado entre dos de mis captores en la parte de atrás, repaso la secuencia de acontecimientos que me han llevado aquí. Una emboscada a un grupo de X-Comandos -engendros construídos con chatarra-; nada fue como lo calculamos.
Esperábamos que al amanecer apareciese por nuestra posición un pequeño destacamento, un grupo de exploración que informaba al resto de la hueste de posibles objetivos en el cuadrante. Lo que parecía una acción fácil y rápida se convirtió en una puta matanza. Por la entrada al desfiladero dónde estábamos emboscados, aparecieron tres carros de combate, dos marines SP2 “pinzas” y todo un regimiento de carne de cañón. La orden fue esperar que pasasen sin detectarnos, pero la espera solo sirvió para que nos rodearan y nos cazaran como perros.
El sol se filtra por uno de los portones de disparo, y con cada uno de los baches la luz me da de lleno en el visor óptico, produciendo un fundido a blanco que me deja ciego. Un bache, otro bache, otro más, es una estúpida manera de pasar el tiempo, pero mejor eso que pensar en lo que me espera cuando llegue a la base de éstos bastardos.
De pronto una explosión hace que el blindado flote en el aire durante unos segundos, no hace falta adivinar que los idiotas han pisado una mina, y que probablemente la parte frontal del blindado será ahora un amasijo de hierro humeante. Golpeo al lametuercas que hay a mi derecha y le arrebato el fusil de asalto. Después cinco segundos en los que sólo se oyen las balas rebotar dentro del blindado; recibo el impacto de un buen puñado de ellas, no importa, prefiero morir aquí y ahora que dejar que hurguen en mis bancos de memoria.
Mal herido pero operativo, logro salir fuera del vehículo. Con dificultad escaneo el terreno, no hay rastro de enemigos, asi que retomo el camino de la libertad y la lucha.
No lejos de allí, en un bunker subterráneo, un marine de guardia detectó la onda sísmica procedente de una explosión que la base de datos identificó como la de una mina anti-bot.