La nave espacial Megápolis vaga sin rumbo por el cosmos. En su acorazada tripa, un hombre hace trampas al solitario a millones de años luz de una copa decente.
El robot de mantenimiento carraspea ceros y unos.
—Hace trampas, señor —dice.
El hombre a millones de años luz de una mujer cualquiera coloca el tres de rombos.
—Te he dicho mil veces que no me llames señor, Harvey.
—Ciento catorce mil ochocientas sesenta y tres veces en total, señor.
El hombre a millones de años luz de un cigarrillo coloca el siete de tréboles.
—¿Estás completamente seguro que no sigo en animación suspendida? —dice.
El robot de mantenimiento asiente.
—Completamente —asegura. Algo en su interior hace ping—, Señor.