En la cueva del Último Dragón, el enésimo caballero empuñó la lanza que había de convertirle en Héroe. Leyenda viva.
-¿Dónde está el tesoro? -aulló.
-Yo soy el tesoro, idiota -rugió el Último Dragón.
Sobre el polvo y las cenizas de quienes le precedieron, el enésimo caballero tampoco dudó.