No elegimos vivir, solo podemos elegir como morir, y los Anarkos, elegimos el combate, la lucha por los ideales, la devastación y la guerra en contra de la insolencia de aquellos que se creen superiores a los demás, de aquellos que se creen con el poder para someter y arrodillar ante si al resto de nosotros.
Defenderemos nuestras posiciones y a los nuestros, y el día de la batalla final, solo un anarko alzará su arma al cielo proclamando la victoria de los ideales.
